El vídeo de "Pretty Girl" es la pieza central de esta sala y conviene mirarlo dos veces. Primera mirada: una adolescente recién levantada, despeinada, haciendo el tonto delante de la webcam en su habitación. Pop de dormitorio en estado puro, la típica grabación sincera e inocente en GarageBand. Segunda mirada: el padre de Cottrill era un ejecutivo de marketing con contactos en la industria, la firma con Fader llegó de inmediato, y la polémica sobre si Clairo era una industry plant (un producto industrial disfrazado de hallazgo espontáneo) acompañó toda su carrera temprana.
No hace falta resolver la polémica (la propia Clairo ha hablado de ella con franqueza), pero sí que es curatorialmente interesante que ya no se puede saber qué es puro y qué no: la imagen amateur y la estrategia profesional son, en la era youtube/tiktok, indistinguibles a simple vista. Es el simulacro en estado puro: un signo de autenticidad que ha perdido su referente (Baudrillard, vía Martínez Sanmartí, 2017). Y encaja con cómo se fabrica técnicamente el lo-fi, limpio primero, ensuciado después (Neal, 2022). La webcam barata se ha convertido en un decorado tan codificado como un plató.
VER — "Pretty Girl" (2017), el vídeo original de la webcam, aunque resubido por Warner, ironías de la vida:
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