El punto cero de la exposición es R.Stevie Moore, o al menos así es en las genealogías más aceptadas del lo-fi. Moore, hijo de un bajista de sesión de Nashville que tocó con Elvis, decidió que no necesitaba estudio, sello ni permiso para grabar. Desde muy joven grababa canciones de pop perfecto y deforme en su casa, las copiaba en cintas y las enviaba por correo a quien las pidiera. Durante décadas su audiencia fue minúscula. Era una práctica, obsesiva y doméstica, indiferente al mercado porque el mercado era indiferente a ella. Es el reverso exacto del trabajo inmaterial que el capital aprende después a valorizar (Pinilla, 2022, cap. 3). Aquí, a priori, no hay todavía ninguna plusvalía estética que extraer.
Décadas después, Ariel Pink lo reivindicó como maestro, dio giras con él y lo convirtió en el abuelo oficial de toda la genealogía que recorre esta web. Este detalle es importante, porque el origen "puro" solo se vuelve visible cuando alguien posterior, ya plenamente consciente del lenguaje, lo señala. La autenticidad se construye siempre retrospectivamente. Es algo afín a la propia genealogía de la imperfección que rastrea Harper (2014), donde menciona que lo lo-fi es una categoría que se nombra a posteriori.
ESCUCHAR — "I Like to Stay Home" (himno doméstico por excelencia):
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- Sitio oficial: www.rsteviemoore.com
- Bandcamp (el archivo, ahora digitalizado): rsteviemoore.bandcamp.com
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