Ween demuestra que la precariedad también puede ser dadaísta. Dos colegas de instituto grabando cientos de canciones absurdas, geniales y deformes en una cinta de cassette, sin más plan que la broma infinita y ahuyentar el aburrimiento suburbano. The Pod suena literalmente enfermo, lo grabaron estando febriles con el equipo más barato posible. Lo extraordinario es que con ese material firmaron con Elektra, y "Push th' Little Daisies", grabada en cuatro pistas, acabó sonando en la MTV y en Beavis and Butt-Head. Fue el primer aviso de que la industria podía digerir el ruido doméstico si la canción era buena, y de que la imperfección empezaba a leerse como estilo antes que como límite (Harper, 2014).
VER — "Push th' Little Daisies" (1992), lo-fi de cuatro pistas en una multinacional:
La portada de The Pod, que parodia el célebre grandes éxitos de Leonard Cohen, el gesto adolescente definitivo.
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